3 oct 2008



Tranqué la puerta con los últimos besos que dejaste al partir. Hice un collar quejumbroso con cada sílaba que grabé de ti antes de emprender el vuelo. Acuné en mis entrañas los últimos gemidos que de nuestras bocas brotaron e hice alarde de tus piruetas amatorias en mi diario de vida.

Sin ti, todo se torna color hormiga, hormiguean mis pies si no estás… hormiguean mis sienes de migraña enardecida en tus ausencias, hormiguean mis adentros de sólo pensar en ti…

Hormiguea mi sangre, cuando estás por volver a mi.



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24 sept 2008





Manojos angustiados,
Atribulados de tanto desengaño…

Has fallado a mis sentidos,
Dejaste de ser el caballero perfecto de mis delirios.

Desilusión apoderándose del sigilo,
Lágrimas magras acribillando mis adentros,
Resintiendo cada pétalo de rosa burdo y negro…

Acariciando el aura de la alborada,
Por ti daba distinción y encanto A cada estrella castigada,
de brillos incandescentes y clandestinos…

Por ti apedreaba la muralla del dolor,
Dejando de lado cada indicio del temor…

Por ti caballero adulador,
Por ti el infinito poseía fronteras…
Por ti era capaz de descomponer el mar en sal y espuma…
Por ti juntaba claveles desdeñosos con espinas de rosales moribundos…

Pero, la agonía es mayor en esta absurda perdición,
Marchaste sin dar aviso a mis alicaídos sueños,
Burlaste cada telaraña que te ataba a mis inciertas avaricias,
Desechaste el perfume de mis manos abismadas…

Y ya no hay retorno maldito truhán del amor…
El túnel se hace profundo y cada día más oscuro, sin ti…

Este homicidio de sombras esta siendo tortuoso,
La negrura de los harapos que cubren mi piel cadavérica
Ocultan las heridas del alma y el corazón…

En este maldito menosprecio de tu parte hacia mis sentidos,
Dejo de reflejar en las ventanas mi rostro,
Para evitar tener lástima de mi misma,
Para evitar sentir más profundo este agónico,
maldito, desolado y repulsivo amor…


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29 ago 2008

Dígale...


Digale que muero,
que mi piel ha sido desbaratada
por los últimos vestigios del invierno...
digale que es por su causa que me desintegro...
digale que no hay salida a tanto infierno.

Cuentele de mi... digale que muero
que hasta la luna ha compadecido mis monólogos sedientos.

Hablele por mi,
diga que por él muero,
que es su culpa mi palidecer desierto,
cuentele de mis lágrimas y hasta aquellos sollozos
que pronuncia mi alma por extrañarle tanto.

Digale que me muero,
que sin su voz desfallezco...
que la despedida pronunciada en la última estación del dolor
esta acabando con mis últimos alientos.

Digale por favor que ya no siento,
que la anestesia no causa efecto
entre este padecer inmenso y el acostumbramiento.

Digale que me muero...
que aunque no hayan más imagenes de su cuerpo
en mi vida contemporánea lo sigo queriendo.

Digale usted, Dios que es tan inmenso...
a pesar de nunca haber confiado en sus bienaventuranzas
haga por mi lo que no ha hecho el tiempo...

...Haga que él regrese,
aunque no sienta lo que yo estoy sintiendo.


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