31 ene. 2018



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"Yo te esperaba imaginando a ciegas el color de tu mirada...Y el timbre de tu voz"


Te escribo, porque hace dos días te perdí.

Porque no sabía que existías en algún recóndito lugar de mi corazón. Porque no tenía idea que la necesidad de tenerte era tan tangible y cierta.

Hace dos días que perdí la ilusión de tenerte, porque mi cabeza dicta otros asuntos... porque te he tenido escondido y no puedes ser mi objetivo aún.

Prometo que te haré caso en algún momento, te arropare con mis alas y te cantaré al oído, porque te he anhelado tanto, te he escondido tanto en silencio... que no cabe duda de cuánto te amaré cuando deje de esquivarte, cuando termine de convencerme que eres una necesidad en mi vida.

No sabia que te quería, que te anhelaba y esperaba con ansias; no tenía idea cuánto Me afectaría tú no existencia.

Las entrañas andan pidiendo a gritos hacer nido, pero debo hacer oídos sordos para avanzar.

Nos encontraremos más adelante, no se como ni cuando. Solo debes saber que te anhelo más que nunca, hijo.





13 de Octubre, 2017.

13 sept. 2017

“Yo quiero conocer las tierras del reggae… pasearme por París, llevar un aro en la nariz…”

Como pasan los años, la vida sigue corriendo a prisa… pero hoy me detuve, me planté fuertemente… y entendí tantas cosas.

Me tirita el párpado, probablemente nada que importe menos, sufro de vértigos… dos semanas de la última crisis de pánico y siento que fallé.

Me había prometido a mí misma jamás volver a sentirme así… ¿diez años? ¿Más menos?

Probablemente mis adentros, sean los únicos que entiendan estos ciclos, dejé el psiquiatra por aquella promesa de no dejarme vencer por los sentimientos, partí como caballo de carreras a comerme el mundo, profesionalmente hablando. 

Gracias a Dios he obtenido todo lo que he planeado – No sabes lo que tienes, realmente no lo sabes – y hoy me detuve, me planté fuertemente y entendí que, por ir rápida y abruptamente por la vida me olvidé de tomarle el peso a las lágrimas y los procesos.

…Recordé, que mis papás se separaron hace casi 3 años… pero, llore poco… llore casi nada. Le demostré al mundo que había aprendido, que no me dolía, que yo estaba “grande” que después de los 24 me había hecho cargo de mi vida que dar problemas al entorno era una estupidez, y puse ese gran saco en mis hombros, haciendo cuenta que no existía.
Avancé, hice vista gorda… porque ese día se vinieron abajo tantos sueños; esa utopía de mierda… donde ves: “la casa, los niños y los abuelos felices con sus nietos”

Aprendí a amar en base a lo que vi desde que era niña, no era el amor más sano del mundo, pero “era mi familia” y después de casi tres años vengo a asumir que me duele mi familia, que me duelen las separaciones, que me duele muy profundo calcular las distancias y revisar quien puede o no puede estar en las ocasiones especiales; me duele ver a mi papá solo y a mi mamá enferma…

… me duele el Alzheimer de mi abuelita y no ser capaz de hacerme cargo de aquello… me duele mirarla y verla tan perdida.

Hoy sé que me duele.

Me duelen tantas cosas que mi cuerpo pasó la cuenta, reconocerlo es el primer paso. -Supongo-

No quiero volver al psiquiatra, ¿será posible?

Intentaré no contarle a nadie más como me siento, intentaré no comentar mis vértigos, mis cefaleas y miedos. Nunca se sabe cuánto moleste al resto…

Hoy aprendí eso y me acorde de mi papá… “Tus amigos, están aquí en la casa. Somos tu familia, nadie más… los demás son conocidos”

Y escuché la canción del comienzo… “Yo quiero conocer, las tierras del reggae… pasearme por París, llevar un aro en la nariz…”

Eso fue lo que me incitó a escribir, no por mis ansias de viajar… sino porque cuando la escuchaba era niña y tenía tantos sueños… esos sueños se han cumplido, pero no sé lo que tengo, definitivamente no lo sabía hasta hoy.




11 jul. 2014

2014...

Demasiado tiempo sin pasar por acá, la vida ha corrido a prisa los últimos años… muchas historias han cambiado, mi vida ha girado en espiral y actualmente puedo decir que tengo todo o casi todo lo que siempre soñé…

Vivo, me deslizo y aprendo día a día de mis errores, desempolvé las ganas de abrir las alas y volé… He asumido nuevos desafíos y estoy orgullosa de mi.

Termine mi carrera hace un año y medio atrás, gracias a Dios tengo un buen trabajo y no solo uno sino tres, donde puedo hacer las cosas que me gustan y disfrutar de la aventura que es atender pacientes y compartir con alumnos.  Las ansias de seguir perfeccionando mis conocimientos me llevaron a volver a la universidad este año para cursar un Magister, quizás una inversión a largo plazo.

Tengo un lugar donde compartir con el hombre que amo, donde llevamos una vida tranquila, visitando de vez en cuando a la familia, un lugar donde soñamos de la mano con el por venir…


Hoy repase muchas letras antiguas que había en este lugar, donde refugié muchas penas y unas cuantas alegrías, donde he plasmado mi sentir de forma metafórica y a veces de forma literal. Hoy que miro hacia atrás no me arrepiento de nada, y valoro cada una de las lágrimas derramadas en mis años adolescentes y a medio madurar. Hoy la vida no pesa en los hombros y solo me dedico a disfrutar mis logros, camino a paso firme y lo que viene no me asusta, no sé si sea una mujer madura, seria demasiada autorreferencia, pero he tratado de aprender de cada una de las cicatrices que dejo la vida en el pasado, tanto en el alma como en el corazón y esbozo una sonrisa, ya que todo lo que un día viví, sirvió para ser la mujer que soy el día de hoy.