24 sept. 2008





Manojos angustiados,
Atribulados de tanto desengaño…

Has fallado a mis sentidos,
Dejaste de ser el caballero perfecto de mis delirios.

Desilusión apoderándose del sigilo,
Lágrimas magras acribillando mis adentros,
Resintiendo cada pétalo de rosa burdo y negro…

Acariciando el aura de la alborada,
Por ti daba distinción y encanto A cada estrella castigada,
de brillos incandescentes y clandestinos…

Por ti apedreaba la muralla del dolor,
Dejando de lado cada indicio del temor…

Por ti caballero adulador,
Por ti el infinito poseía fronteras…
Por ti era capaz de descomponer el mar en sal y espuma…
Por ti juntaba claveles desdeñosos con espinas de rosales moribundos…

Pero, la agonía es mayor en esta absurda perdición,
Marchaste sin dar aviso a mis alicaídos sueños,
Burlaste cada telaraña que te ataba a mis inciertas avaricias,
Desechaste el perfume de mis manos abismadas…

Y ya no hay retorno maldito truhán del amor…
El túnel se hace profundo y cada día más oscuro, sin ti…

Este homicidio de sombras esta siendo tortuoso,
La negrura de los harapos que cubren mi piel cadavérica
Ocultan las heridas del alma y el corazón…

En este maldito menosprecio de tu parte hacia mis sentidos,
Dejo de reflejar en las ventanas mi rostro,
Para evitar tener lástima de mi misma,
Para evitar sentir más profundo este agónico,
maldito, desolado y repulsivo amor…


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