20 dic. 2010

कामो तोडा मुजेर...




Y que fue de mí en este 2010…. Que fue de todo el proceso engorroso, de ese proceso un poco abrupto de tener que crecer… de tener que demostrar que las cruces no son tan pesadas en los hombros, si no que los problemas son para superarlos, y que la vida puede cambiar en cuestión de segundos.

Los planes cambian, la vida gira en 360º de un día para otro, y cual serpiente cambias de piel…

Cuando una mujer pierde la capacidad de maravillarse, con la persona que tiene al lado, es cuando se da cuenta que debe seguir sola, o más que eso, emprender nuevo rumbo, junto a la última bifurcación que se logra ver en el camino.

Es increíble como la vida cambia, como el amor se va maleando y como los sentimientos pueden llegar a ser pisoteados poco a poco. Creo que cada acción realizada durante este año, tiene justificación. Ya sea en el alma, o en el corazón…

Las mujeres creemos en aquellas versiones rosas de los hombres, esas versiones que no tienen fecha de caducidad. Pero… ¿Existen?, creo que el prototipo de hombre, de esos “Príncipes azules, verdes, o rosados” existen, dependiendo del prisma con que se les mire. Además, creo que no existe mujer, que no se haya encontrado con el hombre equivocado, con uno de esos que prometen la vida llena de sonrisas, y solo logran enmarañar aun más el corazón.

Creo que lo más raro de la vida, o más que eso, del destino, es que después de haber creído que te ibas a quedar sola por mucho tiempo, por haberte tropezado con uno de esos prototipos con fecha de vencimiento, siempre hay alguien que logra llenar tu vida de color. Logras cerrar ciclos, logras guardar en un baúl el pasado, y puedes ante esta nueva piel, volver a nacer.

Una mujer logra sentirse viva, cuando quien esta a su lado, puede llenar con una sonrisa todos sus espacios, logra sentirse viva, con un solo roce en aquella piel que acaba de estrenar, y logra sentirse viva, con pequeños gestos y palabras que creyó nunca volver a oír.

Cada mujer sabe hasta donde llegar, cada mujer sabe en que momento está lista para volver a empezar, lo más complejo es perder el miedo a volver a caer, ese miedo inminente a decir: “tropecé de nuevo, con la misma piedra”, he ahí el momento justo, para demostrarse así misma, que somos valientes, que no tenemos por qué liarnos con ciertas acciones, si ha decir verdad, “quien no arriesga, no cruza el río”.


Tears.-