
Puede que acabe la tormenta,
Cuando el violeta de mis adentros
Brille en el color marrón de tus ojos...
Tal vez ocurra,
Cuando lo que he pensado para ambos
Deje de ser una quimera
Y nos arrulle en la ausencia de calor.
Candor,
De las palmas de mis manos aferradas
A los vidrios empañados de tanto amor.
Fiesta de cuerpos cansados,
Vislumbrando lo que en el desahucio
De nuestras noches quedo a la deriva
Por lo que ayer aconteció
Combinación del ensueño
Y la desgraciada realidad.
Puede que un día cese el llanto
Del alma desnuda y la tormenta deje de sonar.
Puede que un día ocurra...
Es relativa la inmensidad, relativa la tempestad.